domingo, 25 de septiembre de 2011

¿MOLESTIAS DICE USTED?



Por: Pilar Alberdi

"¿Molestias dice usted? ¿Molestias? Y comenzó a enumerar un espantoso catálogo de todas las enfermedades que yo le había causado". Así lo cuenta Pip, el niño protagonista de la obra "Grandes Esperanzas" de Charles Dickens, refiriéndose a su hermana a cuyo cargo está. No se puede negar a este autor su preocupación, justificada en su propia biografía por el sufrimiento de los niños en una época en que mucha gente pasaba hambre y estaba falta de ropa y casa.
Lo curioso de esta obra es que la violencia más grave la ejerce la hermana de Pip contra el niño, pero también contra su esposo. Él joven esposo se doblega, no en vano a él también le pegaba su padre, y acaso sea esa, la única forma de relación que conoce.Sin embargo, el niño, más sabio que cualquiera de los adultos que lo rodean comprende que si el marido de su hermana fuese más listo y se rebelase otra sería su vida.Como el adulto que sufre la violencia no se defiende, el niño tampoco puede hacerlo y cede, acepta lo que le imponen y calla a cambio de que las cosas no empeoren y, acaso, con el deseo de sentirse querido o protegido de algún modo.
En este sentido, la frase que pone el autor en boca del niño, le hace decir: "Desde aquel momento pensé con frecuencia qué pocos son los que saben hasta qué punto un niño puede ser reservado y cauteloso cuando el terror lo domina".

martes, 6 de septiembre de 2011

Cumplir 50 años




¿Y por qué no escribir sobre cumplir 30, 40 o 65 años? Por supuesto que sí, pero eso será otro día. Y aún así, me atrevería a decir que cualquier edad contiene ya la que vendrá y la que fue. Y esta, la de los 50 es, además, la de cambios corporales y psicológicos importantes. En este sentido me atrevería a compararla con el proceso de cambio sufrido en la adolescencia pero en sentido contrario. Si antes la pulsión sexual y el crecimiento del cuerpo nos sorprendía, ahora es al revés, y también nos sorprende.

Sin duda, ver pasar la edad es como ver pasar los vagones del tren del tiempo. Supongo que habrá una diferencia entre sentirse dentro del tren o mirarlo desde fuera. Me inclino a pensar que ambos modos de ver son necesarios y complementarios.

Pero viene a cuento este tema porque releyendo unos libros de literatura encontré algunas frases e ideas interesantes de dos escritoras a las que siempre vuelvo con placer, una es Virginia Wolff y la otra Colette.

Nos asusta la edad. Pero ¿es la edad lo que nos asusta o son esos cambios para los que no nos sentimos preparadas?

En La señora Dolloway, la escritora Virginia Wolff hace decir a la protagonista, que aunque es una terrible confesión «a los cincuenta y tres años, apenas si tenía ya necesidad de nadie».

En el libro Los zarcillos de la vid, Colette explica las inseguridades de las mujeres de treinta años, de cuarenta, y aunque está hablando de maquillaje, dice que nunca ha encontrado una mujer de cincuenta años «que estuviera falta de valor».

Y hay mucho de verdad. La mujer de 50 tiene su vida hecha. Y la que supo envejecer, acaba de hacer su entrada en la madurez, y asume lo que hay. Por tanto, es el momento de replantearse metas, de buscar objetivos nuevos (estudios, trabajo, familia...), de realizar viejos proyectos que se dejaron aparcados para cumplir con otras obligaciones. Y, en este sentido, como en muchos otros, las mujeres de 50 o más años tienen mucho que aportar a la sociedad Por eso, si estás en esa edad, habla con otras mujeres que estén en la misma situación o que ya hayan pasado por ella. Creo que no habrá nadie que pueda comprenderte mejor. Y cada una te aportará su manera de enfrentar ese momento.